jueves, 4 de mayo de 2017

Tema 7: EL ESCEPTICISMO


III.              EL ESCEPTICISMO


A.    DEFINICIÓN

“El escepticismo es la facultad de oponer, de todas las maneras posibles los fenómenos posibles y los noúmenos; y de ahí llegamos, por el equilibrio de las cosas y de las razones opuestas (isostenia), primero a la suspensión del juicio (epojé) y después a la indiferencias (ataraxia).”

El escepticismo toma una actitud contraria al dogmatismo.  Esta corriente tiene una posición que el sujeto no puede aprehender al objeto.

“El sujeto cognoscente depende de una serie de factores que le impiden llegar al objeto.”

Para comprender el escepticismo es necesario saber que: “El escepticismo como doctrina filosófica tiene dos aspectos: Uno teórico y otro práctico.

Desde el punto de vista teórico, el escepticismo es una doctrina del conocimiento según la cual no hay ningún saber firme, ni puede encontrarse nunca ninguna opinión absolutamente segura.  Desde el punto de vista práctico, el escepticismo es una actitud que encuentra en la negativa a adherirse a ninguna opinión determinada en la suspensión del juicio (epojé), la salvación del individuo, la paz interior.”

El escepticismo no pone en duda el fenómeno, sino lo que se dice de él, y esto es diferente del fenómeno mismo.

Para una mayor comprensión de lo anterior, observa el siguiente vídeo


B.    ORIGEN DEL ESCEPTICISMO

El escepticismo empezó propiamente en el siglo III a.C. con Pirrón de Elis y los pirronáicos que fueron llamados escépticos.  Pirrón fue influenciado durante su expedición militar por la silenciosa sabiduría de los orientales.

C.    SENTIDO Y FASES DEL ESCEPTICISMO GRIEGO

El escepticismo griego tiene cuatro etapas bien definidas, aunque propiamente no guardan relación entre sí:

El escepticismo, en cuanto actitud negativa ante la validez del conocimiento científico aparece con Pirrón.  Su actitud y sentido es moral, al estilo de las escuelas socráticas menores en cuyo marco se encuadra el pensamiento.

La segunda fase del escepticismo se desarrolla en la Academia Platónica en lucha contra el dogmatismo de los estoicos.

El escepticismo reaparece en forma más aguda a finales del siglo I a.C, con Enesidemo y Agripa.

La última fase del escepticismo es representada por Sexto Empírico, médico que perteneció a la escuela empírica del siglo II d.C., quien se proponía destruir toda clase de dogmatismo especulativo, adoptando una actitud práctica empirista ante la realidad.

D.    REPRESENTANTES DEL ESCEPTICISMO ANTIGUO

1.     Pirrón

Pensamiento.  “Enseñó que la razón humana no puede penetrar hasta la esencia íntima de las cosas. Lo único que podemos conocer es la manera como las cosas aparecen ante nosotros.” Por lo tanto, de nada podemos estar ciertos, y el sabio debe abstenerse de juzgar.

No podemos fiarnos ni de las percepciones sensibles ni de la razón. No se debe admitir alguna afirmación teórica. Guardando estos principios se consigue la tranquilidad del alma (ataraxia).

“La preocupación de Pirrón no era la del mundo físico, era la virtud y la felicidad, como también la crítica dialéctica de las opiniones contrarias.”

La doctrina de Pirrón se puede reducir a lo siguiente: “No hay nada bueno sino la virtud, ni malo, sino el vicio.  La felicidad consiste en la paz y la tranquilidad del alma, todo lo demás es indiferente.”

2.     Carnéades

Pensamiento.  “Seguidor de Arcesilao, Carnéades enseñó que el conocimiento es imposible y que no existe criterio alguno de verdad.”

Carnéades trató de excluir toda noción absoluta, apoyándose nada más que al aspecto crítico y negativo, al relativismo, al probabilismo y a la verosimilitud.

“No hay ninguna doctrina que sea verdadera y cierta en sí misma.  Todas tienen solamente parte de verdad, y esa parte es suficiente, para fundamentar la acción ateniéndose a la probabilidad.”

Carnéades comprendió que la suspensión total del juicio es imposible y elaboró la teoría de la probabilidad que abarca diversos grados y, es a la vez, necesaria y suficiente para la acción.

La influencia de Carnéades va hasta el siglo I d.C., expresada en particular en la mentalidad de Marco Tulio Cicerón.

3.     Sexto Empírico

Pensamiento.  Es con Sexto Empírico que se da la última etapa del escepticismo antiguo en la forma de empirismo que desarrolla la lógica fenomenológica. “Así nace una ciencia positivista, ni Hume ni Comte han inventado nada realmente”.

Sexto sostiene que debemos suspender el juicio porque tanto la afirmación como la negación son igualmente persuasivas.  No hay criterio de verdad, las demostraciones son relativas, la causa es incapaz de explicar los hechos.  La única actitud racional es la abstención de todo juicio, sólo así se logra la libertad del espíritu, pues no se sujeta a ninguna escuela o dogma.  Pretendía Sexto que el escéptico debiera ser ante todo un observador, un buscador y cuestionador que no niega ni afirma nada, teniendo en cuenta que el escéptico no pretende negar la realidad, pero sí los juicios sobre la realidad.

Los argumentos más conocidos de Sexto se encuentran en los llamados “tropos”, en el octavo tropo Sexto dice: “Todas las cosas son relativas, nos vemos obligados a sus pender nuestro juicio sobre lo que son absolutamente y por naturaleza.”

Sexto está tan seguro de que todo es relativo, que al respecto expresa con fuerza: “Aquél que niega que todo es relativo, confirma que todo es relativo, ya que muestra que la proposición misma “todo es relativo” es relativa a nosotros, que no es absoluta, por que él nos contradice.”

En los tropos también se encuentran los argumentos contra el silogismo, contra la noción de causa y contra la idea de providencia.  En los argumentos contra el silogismo declara que la conclusión silogística representa un círculo vicioso.  En los argumentos contra la noción de causa afirma que si la causa es una relación, no puede existir objetivamente.  En cuanto a la providencia Sexto destacaba las antinomias cosmológicas (como la posibilidad de ser Dios finito o infinito) y las antinomias morales (Como la contradicción entre la perfección divina y la existencia del mal).

Finalmente dice Sexto: “Los tropos liberan al espíritu como un purgante libera al intestino evacuándose a sí mismo.  La conclusión no es pues “yo no se nada”, sino mas bien “yo me abstengo (de juzgar), examino, busco”, o, mejor aún “qué es lo que se?, fórmula de la que hizo su divisa Montaigne.”

E.    EL ESCEPTICISMO MODERNO

Los rasgos concretos de esta nueva época cobran plenitud y nitidez en la contra imagen negativa del escepticismo. “Si se quiere llegar a comprender el escepticismo como un factor necesario del pensamiento, no se debe perder de vista esta significación y este rendimiento indirecto.”

Las proposiciones escépticas, aunque por su contenido se remonten a las fórmulas antiguas, aparecen bajo un signo opuesto.  La filosofía griega vuelve a ser maestra; pero lo es ahora en un sentido nuevo: “La época moderna se vuelve, no a sus soluciones más maduras y más altas, sino a los últimos problemas y a las últimas dudas a que llega y con que concluye, para asimilárselas interiormente y crear con ello, la condición fundamental para su propia solución futura.”

Lo que en la antigüedad aparece como resultado final de una desintegración práctica, en esta etapa moderna se presenta como un punto de partida.


 A.    Representantes


a.     Miguel de Montaigne

Pensamiento.  Montaigne dibuja un perfil externo y trata la ordenación formal de su doctrina en el capítulo II del libro de ensayos, titulado “Apología de Raimoud de Sabonde. En este capítulo se notan rasgos del pensamiento de la Edad Media.

Para el autor de los ensayos, el gran problema del hombre se sitúa en el plano de la existencia, es por eso que:

“La fuerza y la originalidad del escepticismo de Montaigne se manifiestan en el hecho de que sabe forjar los resultados positivos y los títulos de legitimidad de la nueva investigación, dialécticamente, en otras tantas armas contra el valor y el criterio de la validez general del saber humano.”

Montaigne ve la idea de la infinitud de los mundos para aislar al individuo y conferir un valor simplemente relativo a la vigencia de sus leyes del conocimiento.

Establecer la armonía entre el pensar y el ser, conocer el espíritu humano como imagen y símbolo de la realidad absoluta, éste es el problema central que aborda la filosofía moderna.

El pensar y el ser no pueden llegar a una verdadera consonancia, mientras pertenezcan a diferentes dimensiones lógicas, mientras el ser absoluto preceda el pensamiento como un concepto general y superior y lo englobe como un caso especial.

“El mérito lógico indirecto del escepticismo es haber desarrollado esta concepción hasta darle completa claridad.”

Para Montaigne, el saber no nos comunica la forma y naturaleza de las cosas, sino solamente la peculiaridad del órgano sobre el que las cosas actúan.

En Montaigne el escepticismo desde un primer momento, al igual que el de la antigüedad, contiene un criterio ético positivo, su meta final es la ataraxia.  Se entiende que: “El escepticismo precave al individuo contra el imperio de las pautas morales impuestas desde fuera y, enfrentándose a todas las convenciones morales arbitrarias, le asegura la libertad discursiva de su juicio.”

El escepticismo montaigniano se eleva a la auténtica significación del no saber socrático.

“La duda no se hunde en el vacío, sino que encuentra siempre su punto fijo de apoyo y de anclaje en el suelo de la consideración de los valores.”

Mientras el individuo sepa captarse en sí mismo y en toda su pureza, y sobre poniéndose a todas las limitaciones impuestas por la sociedad, descubre en sí la forma fundamental del espíritu de la humanidad en general, pues es en el hombre mismo donde se halla la esencia y la verdad.

El problema de la muerte ocupa el centro de las consideraciones éticas de los Ensayos de Montaigne: “Filosofar es aprender a morir”, nos dice. “La muerte es condición esencial de tu creación, parte de ti mismo: huyes de ti mismo cuando la huyes.” La vida para Montaigne, de por sí, no es ni un bien ni un mal, es la morada del bien o del mal, según lo que tú hagas de ella.

La duda de Montaigne, expresa al mismo tiempo el presentimiento de los nuevos problemas del conocer, él no llega a abordar de un modo positivo ningunos de los problemas que ahora surgen, pero “con él se liberan por vez primera y emprenden su vuelo las fuerzas fundamentales del espíritu que ayudarán a modelar el porvenir.”


b.    David Hume

Pensamiento.  El espíritu analítico le llevó al escepticismo, como dice él: “La estéril roca en el que se ve reducido a casi la desesperación de reconocer la imposibilidad de enmendar o corregir [...] la desventurada condición, debilidad y desorden de las facultades.”

Para Hume “un verdadero escéptico desconfiará de sus dudas filosóficas" lo mismo que de sus convicciones filosóficas.  La duda escéptica surge naturalmente de una reflexión profunda e intensa sobre la cuestión de los hábitos de pensamiento.

“Quien profese un escepticismo estricto, habrá de enfrentarse, no sólo al embarazo de tener que violar sus principios teóricos para atender a las exigencias prácticas, sino también a la compulsión natural a romper con el intolerable talante de la melancolía y delirio filosófico que toma posesión del escéptico tras un ataque de concepciones metafísicas”.

Hume, en más de una ocasión llegó a la existencia del genuino escéptico, y al respecto nos dice: “Que el único resultado del escepticismo es un asombro momentáneo, irresolución y confesión.”

Si somos filósofos debemos permanecer sólo sobre principios escépticos.  “Toda realidad no es más que un puro fenómeno o hecho de conciencia, no hay sustancia ni material ni espiritual, la sustancia no es más que un concepto complejo basado en la relación de la identidad y de permanencia en el tiempo”; esto lo llevó a profesar un fenomenismo escéptico.

                                   c.  Pedro Bayle

Pensamiento.  La táctica de Bayle consiste en plantear problemas por todas partes, sin manifestar nunca su propio pensamiento.  Acumula antinomias enfrentando la ciencia a la fe.  Su arma favorita es la historia.

Fue un escéptico puro y simple que manifestó en todo momento una cautela.  Lo que el propio Bayle escribió en el “Prefacio” de la primera edición del Diccionario, parece confirmar esta opinión.  Lo que pretendió fue poner de relieve la contradicción entre razón y fe y la esterilidad de las controversias teológicas de su tiempo

“En vez de discutir, hay que ser tolerante con todas las opiniones, pasando de la contradicción a la duda, de la duda a la indiferencia y de la indiferencia a la tolerancia”.

Voltaire ha dicho que en ninguna línea de Bayle hay un ataque directo al cristianismo, pero tampoco hay una sola línea que no mueva al escepticismo y a la irreligión.

Bayle no niega pues todo esto y se limita a señalar que en todas las cosas se encuentran razones para dudar y que nuestra razón no es capaz de descubrir por sí misma la verdad.

F.    ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO

Angustia y fanatismo son dos de las dolencias capitales de nuestro tiempo, como lo fueron, en distintas formas, del final del mundo antiguo.  El intento de ir más allá fue la ataraxia, en la versión negativa, la suspensión o la abstención, el desinterés, la indiferencia no adoptando las formas positivas que son propias de una auténtica ataraxia, las cuales son el estado de alerta y el activo tenso sosiego. 

Para Ortega y Gasset, el escepticismo filosófico no debe ser una melancolía, ni un dolor indefinible, ni una inquietud difusa que vagabundea por nuestro pecho: “El escepticismo justificado como objeción a toda teoría, es una teoría suicida.”

Ya que el escéptico se niega a seguir filosofando, son muy poco los escépticos verdaderos y consecuentes en la historia de la filosofía.  Si fuese necesario dar una definición que conviniese a todas las formas de escepticismo que presenta la historia del pensamiento filosófico, sería ésta: “El movimiento de disolución de un dogmatismo.” Esa es la función que ejerció el antiguo, el  moderno y el actual escepticismo.

miércoles, 3 de mayo de 2017

martes, 2 de mayo de 2017

Tema 6: EL REALISMO


II.              EL REALISMO


            A.  DEFINICIÓN

“Realismo es el nombre que se da a una posición adoptada en la teoría del conocimiento o en la metafísica.  En ambos casos, el realismo no se opone al nominalismo, sino al idealismo”. El realismo a su vez concede un lugar a la duda en la vida intelectual, pero considera la vida universal como la muerte de la inteligencia.

Para el realismo el espíritu humano puede conocer al ser “en sí”, y la verdad no es otra cosa, que la conformidad del juicio con la realidad.

Para mayor claridad conceptual sobre este tema, observa el siguiente vídeo:




            B.  REPRESENTANTES

                        1.  Aristóteles

Pensamiento.  Según Aristóteles existen dos rasgos que caracterizan la ciencia: “es ella un conocimiento fundado, puesto que aquello de lo que se tiene, ciencia estricta, no puede ser de otra manera de cómo se conoce”.

El realismo aristotélico, es un realismo natural.  El conocimiento para este sistema se puede entender como una reproducción de la realidad.  Para Aristóteles la inteligencia del hombre está dotada de una capacidad grande de llegar hasta las cosas y obtener de ella los contenidos del conocimiento.

“Aristóteles explica la percepción mediante que del objeto percibido y a través de un ‘medium’, llega al órgano, y en la que se recibe la ‘forma sensible del objeto sin materia’.  Por eso es necesario que lo percibido exista realmente”.

Aristóteles plantea la cuestión del saber que es precisamente lo que él llamó Filosofía Primera, y dice que todos tienden por naturaleza a saber.  También para Aristóteles todo conocimiento arranca de una percepción sensible.  El alma no puede pensar sin representaciones sensibles, y según él, si falta un sentido, también faltan los correspondientes conocimientos.  Por ejemplo,  un ciego de nacimiento no tiene conocimiento de los colores.  Es así como Aristóteles demuestra que todo conocimiento tiene su origen en lo sentidos.

Pero a su vez “establece una estrecha relación entre el conocimiento sensible y el intelectivo.  En el conocimiento las facultades tienen sus límites, porque mientras las facultades sensibles están sometidas a lo singular, la facultad intelectiva puede llegar hasta la naturaleza de las cosas”.

                        2.  San Anselmo de Canterbury

Pensamiento.  Para San Anselmo “el conocimiento que adquirimos de las cosas supone la cooperación de los sentidos y de la inteligencia, pero San Anselmo no precisa el modo de esta cooperación y se contenta con tomar sin profundizar en ellas, algunas expresiones agustinianas sobre la iluminación del alma por Dios”.

San Anselmo hace del realismo una condición necesaria para la sana doctrina teológica, pues si no se comprende el hecho de que varios hombres reunidos pueden formar un solo hombre, menos se comprenderá cómo un solo Dios puede consistir en tres personas distintas.

No dice también, que “si las ideas son cosas, cada grado de perfección es un grado de realidad, y la idea del ser más perfecto que se puede concebir nos introduce sin tropiezo en un determinado orden de realidad.  El paso de la idea al ser tenía que tentar al pensamiento de San Anselmo, porque para él las ideas son ya seres”.

Él incurre en un realismo exagerado, atribuyendo a los universales un cierto modo de realidad extramental.  La verdad de un conocimiento consiste en su “rectitud”, es decir, en que es como debe ser la captación correcta de su objeto.  Al igual que el conocimiento aprehende el objeto, este objeto conocido tiene su verdad.

                        3.  Pedro Abelardo

Pensamiento.  El significado filosófico de Abelardo está, sobretodo en su oposición frente al tan debatido problema de los universales, tema clásico el tiempo. 

Para determinar el contenido de los universales en el pensamiento debemos partir de nuestros órganos sensoriales y de los objetos que percibimos.  Ejemplo: a nosotros se nos forma una imagen de cada objeto, y esta imagen existe desde  entonces independientemente del objeto; si la torre en cuestión se destruye, todavía podemos imaginarla.

“Pedro Abelardo establece relaciones precisas entre la filosofía y la religión.  No se pueden demostrar y conocer experimentalmente los misterios, sólo se pueden entender o creer según analogías o semejanzas. Según él, el intelecto aprehende las semejanzas de los individuos mediante la abstracción, el resultado de esta abstracción fundada siempre en la imaginación, porque el conocimiento empieza por lo individual y lo sensible”.

Al igual que Descartes, Pedro Abelardo, proclama la necesidad de una crítica previa de nuestros conocimientos, aplicando la duda para llegar más seguramente a la verdad.  Contra el realista exagerado, niega que los universales sean cosas ni que existan fuera de las cosas individuales, sólo existen los individuos.

El entendimiento no se engaña cuando se piensa separadamente la forma o la materia, pero sí se engaña si se pensara que tanto la materia como la forma existen por separado.  Finalmente nos dice Pedro Abelardo que “el verdadero conocimiento de las cosas es el que nos proporcionan los sentidos y la imaginación, mientras que la inteligencia solamente nos llevaría a la opinión”.

                        4.  Santo Tomás de Aquino

Pensamiento.  Sin duda alguna “el influjo de Aristóteles en Santo Tomás lo apreciamos al punto de una nueva valoración del saber natural frente al conocimiento de la fe”.  Santo Tomás sigue a Aristóteles en la cuestión del origen de nuestro conocimiento y apoyado en él dice que es natural al hombre llegar a lo suprasensible a través de lo sensible.  “Se rechaza expresamente la idea de que Dios es lo primero conocido, tal como supone la teoría del conocimiento en las razones eternas”.  Pues lo primero que en la vida conocemos es la esencia de las cosas materiales que conforman el objeto propio de nuestro entendimiento.

También nos dice que “el alma humana está situado en el último grado de los seres inteligentes; es la más alejada de todas las perfecciones del entendimiento divino”.  A cada forma de ser corresponde una manera propia de conocer.  El entendimiento que poseemos todos, es aquel por el cual más nos aproximamos a los ángeles.

Santo Tomás ha tomado en consideración el hecho de que el conocer humano sólo es posible mediante un volverse del entendimiento hacia los datos de la fantasía emanados del conocimiento sensible. 

Así pues, afirma Santo Tomas: “El Origen de nuestro conocimiento  se halla en los sentidos; explicar el conocimiento humano es definir la colaboración que se establece entre las cosas materiales, los sentidos, y el entendimiento”.

            C.  CLASES DE REALISMO

                        1.  Realismo Inmediato.  Toda tentativa para superar la oposición entre el realismo y el idealismo, está condenada al fracaso.  Nos queda el interrogante de si no podríamos llegar al realismo partiendo del idealismo.  Toda la cuestión consiste en sabe si podemos encontrar el ser partiendo del pensamiento,  no hay duda de que es posible, pero hallaremos el ser ideal del idealismo, no el ser real del realismo.  De hecho, podemos afirmar que el realismo no se demuestra y tampoco necesita demostrarse.

“E Gilson sostiene que la noción de realismo crítico es tan  contradictoria como la círculo cuadrado.  Pues una crítica del conocimiento, dice, tiene como fin fundamentar a priori el conocimiento limitándolo a los fenómenos”.

                        2.  Realismo Crítico.  El realismo crítico”pretende superar el realismo ingenuo y el natural.  Concibe la diferencia ente re los dos miembros, sujeto – objeto.  Cada uno de ellos tiene su función propia”.  Los realistas críticos trataron de responder diciendo que los datos inmediatos de la percepción apuntan a objetos físicos fuera de sí mismo.

El realismo crítico piensa que incluso después de la investigación de Kant sobre la participación  que la facultad cognoscitiva del hombre tiene en la imagen de la realidad objetiva, se puede mantener la posición fundamental del realismo.

                        3.  Realismo e Idealismo.  El realismo idealista admite que buen número de objetos no existen más que en le pensamiento.  “En algunos casos lo que conocemos existen en sí, independientemente de nuestro conocimiento, de nuestro pensamiento, de toda actividad de nuestro espíritu”.

Podemos ver, pues, entre el realismo y el idealismo una verdadera contradicción, y es necesario elegir uno de los dos términos y excluir el otro.

La intención declara Bergson “es no dar la razón ni al realismo, ni al idealismo”.

            D.  ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO

El realismo es una de las disciplinas filosóficas que más conservan su esencia en cuanto  al planteamiento del conocimiento, es una de las que menos se ha vulgarizado y continúa perteneciendo al plano intelectual.  Para saberse realista hay la necesidad de indagar, cuestionar e investigar el sistema filosófico como tal, difícilmente se llega a ser realista por accidente.

Sabiendo que el realismo despoja de toda interpretación u opinión, podría afirmarse que el hombre de hoy está lejos de serlo, porque especula más que nunca, se apersona de planteamientos y da con carácter de mucha certeza visiones que pueden responder solamente a impresiones.

Del realismo se desprende la subjetividad concebida, como la manera neutral de mostrar la verdad, y que para muchos otros sistemas filosóficos no responde más que as una  utopía, porque con el avance de los medios de comunicación la hominización del mundo, de la ciencia y de la sociedad la vida aparece cada vez más fragmentada, las cosas que ayer eran reales para el hombre, hoy aparecen viables de otra manera en otra cultura distinta.

El realismo ha podido ser columna del conocimiento en tanto que sin permitir la interpretación sostiene principios y postulados que habiendo sido suficientemente argumentados sostienen.  La ventaja está en que el conocimiento no depende del ir y venir del tiempo y de la psicología humana, sino que se ancla en verdades universales, la desventaja se encuentra en que al parecer ortodoxa no permite un proceso ágil de conocimiento.

La pérdida del realismo ha hecho que el conocimiento sea condicionado por la cultura y el folklore y se pase al relativismo.  Filosóficamente el realismo también fundamentado hipotéticamente convence mucho a la actualidad, pero en el sentido práctico ha perdido fuerza y ha pasado a ser un ideal de conocimiento.

Hoy el hombre se inclina más por visiones que le permitan mayor apertura, menos academicismo y más pragmatismo.

lunes, 1 de mayo de 2017

domingo, 30 de abril de 2017

Tema 5: EL IDEALISMO


I.  EL IDEALISMO



Para ampliar un poco más acerca del tema te invito a observar el siguiente vídeo:




           A.  DEFINICIÓN

Fue Leibniz quien empleó el término idealista al referirse a Platón y a otros autores para quienes la realidad es la forma o la idea.

Estos autores idealistas o formalistas sostienen doctrinas diferentes de las ya propuestas por otros autores, como por ejemplo, Epicuro, calificado de materialista.

La filosofía idealista de la época moderna se funda igualmente en las ideas, aunque el significado moderno de la idea no siempre es igual al del platonismo, pero no podemos separarlo de su sentido antiguo.

Algunos autores consideran que es un error atribuir a Platón la paternidad del idealismo, ya que aunque en Platón hay una teoría de las ideas, es un idealismo exageradamente realista.  El idealismo como doctrina se contrapone al realismo y reduce lo que podemos percibir por medio de los sentidos y que es accesible al mero pensamiento, ya que para esta corriente lo que aún no puede verse, puede ser comprendido.  “El idealismo pretende reducir el mundo a una actividad del espíritu... pretende identificar lo real con lo racional, el objeto con el sujeto o conciencia”.

            B.  REPRESENTANTES

                        1.  Platón


Pensamiento.  Platón toma el método de Sócrates, complementándolo muy pronto en doble sentido.  Para Platón “sobre las cosas nascentes y perecederas tenemos conocimiento sensible, opinión; de lo que es, de la realidad consistente, podemos alcanzar conocimiento inteligible, ciencia.  En el área de la ciencia hay dos grados de conocimiento: El razonamiento o razón, que tiene por objeto los seres matemáticos, los números que, aunque universales,  se concretan y realizan en los seres particulares, y el conocimiento filosófico o inteligencia, que mediante la dialéctica, asciende a la contemplación intuitiva de las ideas, es decir, de las esencias absolutas o realidades incondicionadas”.

En realidad, resulta bastante difícil explicar el pensamiento de Platón de acuerdo al concepto común de filosofía.  Platón busca dar respuesta a un gran conjunto de problemas que ya venían siendo planteados desde los presocráticos, pero que al ser iluminados con su genio adquieren un sentido nuevo y más profundo.

Para él la filosofía es una empresa en la cual entra en juego el destino último del hombre, ligada con la virtud.  Platón “propende más bien a afirmar que el hombre puede conocer verdaderamente, y trata ante todo de averiguar cuál sea el objeto genuino del conocimiento”.

Platón heredó de Sócrates, su maestro, la convicción de que es posible el conocimiento, entendiendo éste como un conocimiento objetivo y universalmente válido.  En su obra “El Teeteto” el método de Platón consiste en procurar dialécticamente una clara exposición de la teoría del conocimiento.

Sin duda alguna todo el pensamiento de Platón, al igual que toda su vida, gira en torno a un fuerte esfuerzo, hacia lo absoluto y trascendente.  “Para Platón el objeto del verdadero conocimiento ha de ser estable y permanente, fijo, susceptible de definición clara y científica”.

                        2.  Renato Descartes.


Pensamiento.  Es obvio que el objetivo fundamental de Descartes fue el logro de la verdad filosófica mediante el uso de la razón.  Se interesó por la elaboración de un método, ya que para él no basta con tener talento, sino que hay que aprender a emplearlo bien.

Descartes en su filosofía, siempre trató de excluir las impresiones y el conocimiento por sentidos, ya que según él, para llegar a una verdad es indispensable alejarse totalmente de los sentidos y recluirse únicamente en su interioridad intelectual para así, por medio de la razón, llegar a una verdad y preservarse de error.

Al buscar la verdad se queda únicamente con la razón, ya que esta funciona desligada de todo el mundo de la experiencia, partiendo de manera rigurosa de ideas claras y distintas.  Parte de la idea para llegar a la realidad.

Para Descartes existen tres clases de ideas y elige de entre ellas una que le de más seguridad al filosofar, para que sea fundamento sólido y tomarla como punto de partida de su deducción:

Las ideas adquiridas provienen de la experiencia sensible de la enseñanza o el trato con los demás.  “Descartes niega que los sentidos conozcan ni la validez de los conocimientos, pero prescinde de ellos, porque no les considera absolutamente seguros ni ciertos”.

Ideas artificiales o elaboradas por nosotros mismos, por medio de la imaginación.
Ideas naturales o innatas, que no provienen de los sentidos ni han sido elaboradas por nosotros, sino que provienen de  Dios.  Éste las infunde directamente en nuestro entendimiento.  “Son evidentes, intuitivas... y verdaderas, porque proceden de Dios y están garantizadas por su verdad”.

La intuición es una percepción directa de las ideas que excluye toda duda y error.  La intuición hace presente las ideas a la inteligencia, y esta intuye directamente a sí misma y a sus propias ideas.

                        3.  Nicolás Malebranche

Pensamiento.  Es cartesiano en el orden expositivo del sistema.  Para él tampoco las ideas proceden de los objetos, ni son producidas por el sujeto.  Un espíritu finito jamás pude ser sujeto de ideas infinitas: “todas nuestras ideas claras están en Dios, en cuanto su realidad inteligible”.  El único que goza de una perfección no inferior a la inmutabilidad, necesidad, eternidad e infinitud de las ideas es Dios.  Para él, Dios es quien hace que la persona conozca las cosas inaccesibles.

                        4.  Godofredo Guillermo Leibniz

Pensamiento.  Define la sustancia como todo centro de fuerza, de energía y de actividad.  Para él las sustancias son infinitas y conforman la estructura metafísica de los seres, las cuales él llama “Mónadas”: “La mónada no tiene partes, no posee extensión, figura ni divisibilidad.  Una cosa no posee figura a menos que sea extensa, ni puede ser divisible a menos que posea extensión.  Pero una cosa simple no puede ser extensa, puesto que simplicidad y extensión son incompatibles”.

Las mónadas son los principios constitutivos de las cosas.  “La monadología permite resolver  para Leibniz los problemas de las ideas innatas, que fueron determinantes para la especulación filosófica de siglo”.  De hecho, acepta el empirismo el cual sostiene que nada hay en el entendimiento que no haya pasado por los sentidos, y esto rige para todo, menos para el mismo intelecto.

                        5.  Emmanuel Kant

Pensamiento.  Dice que “nuestro conocimiento  deriva en el espíritu de dos fuentes fundamentales: la primera es la receptividad de las impresiones; la segunda, la facultad de reconocer un objeto por medio de estas representaciones”. 

El pensamiento, entonces, resulta de la conjunción de ambas facultades.  Intuición y concepto conforman todos los elementos de nuestro conocimiento.  La idea kantiana es la posibilidad de la existencia que determina el uso del entendimiento en el conjunto de la experiencia completa.

                        6.  Juan Teófilo Fichte

Pensamiento.  Para Fichte el idealismo es toda filosofía  que parte de una reflexión sobre la realidad, aunque estrictamente hablando, idealismo es el sistema que niega la existencia de las cosas fuera del pensamiento.  Es con él con quien irrumpe el idealismo en la filosofía alemana, al exaltar el yo humano rompe las barreras del racionalismo crítico.

“Sostiene que el principio de la realidad es el yo, el cual construye la parte formal y material de conocimiento.  Todo lo que se le ponga al yo es creado por el yo.  La realidad es deducible del yo”.

Para Fichte lo real es el producto de la actividad subjetiva y el ser está fundado en la inteligencia: “el primer principio de la filosofía es precisamente este yo puro o trascendental”.

                        7.  Federico Guillermo José Schelling

Pensamiento.  Schelling es quien da el paso del idealismo subjetivo al objetivo, acentúa ya la idea del absoluto.  Para él “el sistema completo de la ciencia parte del yo absoluto”.  Propiamente, la inteligencia sólo capta lo inteligible.

Para él, no caben más que dos filosofías: dogmatismo, que admite las cosas en sí; y el idealismo, que sólo admite contenidos de conciencia.

                        8.  Jorge Guillermo Federico Hegel

Pensamiento.  En Hegel la filosofía es ciencia del hombre sobre el absoluto mismo.  "Pensar es distinto de conocer.  Conocer es conocer lo que las cosas son; tiene  un momento esencial que se refiere a las cosas... ".  Hegel distingue la mera información (historia) y el conocimiento conceptual, en el cual yo tengo los conceptos de las cosas (esto serían las ciencias en las que hay un efectivo saber).  Pero hace falta un saber absoluto.

La dialéctica del espíritu según Hegel, atraviesa una serie de estadios antes de llegar al saber absoluto.  Para él el sujeto es un espíritu que se sabe a sí mismo.

La filosofía del espíritu sigue al "Ser en sí" (Idea), que ha retornado de su Ser otro a través de las etapas del Espíritu Subjetivo, Objetivo y Absoluto.  El sistema representa el autodesenvolvimiento del Espíritu Absoluto hasta su realización en la totalidad de la realidad, mediante un proceso dialéctico de tesis, antítesis y síntesis.


             C.  CLASES DE IDEALISMO

                        1.  Idealismo Absoluto.  Lo que la teoría de la ciencia pretende hacer es desarrollar el sistema de las formas necesarias de representar y conocer, queriendo ser así,  una filosofía primera u ontología fundamental.  A eso era lo que en definitiva quería llegar Kant, con su deducción trascendental de los conceptos puros del entendimiento.

En cierta forma Fichte se ubica en ese punto del pensamiento de Kant, que de hecho quiere completar, "ya que a su juicio Kant se ha quedado a medio camino".  Según Kant, Fichte, ha tomado las categorías de la experiencia, y que de ninguna manera podrá demostrar que dichas categorías forman "el sistema de las formas necesarias del obrar" y que son únicamente manera de inteligencia pura.  Lo que expresa Fichte es algo exacto.

En Fichte el espíritu lo es todo.  Nos encontramos así con la premisa fundamental del idealismo absoluto, una definida filosofía del espíritu: "Lo absoluto es la idea universal y única que, juzgando y discerniendo, se especifica en el sistema de las ideas particulares".  Idealismo Absoluto es  pensar, ser y verdad, todo es parecido con el espíritu.  En Hegel este idealismo es expuesto diciendo que todo proviene de la Idea y de su devenir.

                        2.  Idealismo Subjetivo.  El punto de partida lo constituye el Idealismo de Kant; pero es el Kant de la Razón Práctica el que se revela a Fichte como el verdadero Kant.  No le interesa a Fichte el ser y el cosmos, ya que Kant vio en el hombre el valor absoluto.  El hombre lo es todo.  El YO de Fichte es la fuente originaria de todo ser cósmico.  El Idealismo de Kant era un idealismo crítico, para Fichte era trazar unas fronteras para el YO cognoscitivo y volitivo donde no hay límites; por esto llamamos subjetivo a este idealismo que reduce al sujeto todas y cada una de las cosas, que lo es todo.

Kant vio en el hombre un valor absoluto, pero para él habría algo más que el hombre, ahora el hombre lo es todo.  "El Yo de Fichte es la fuente originaria de todo el ser cósmico".

                                   3.  Idealismo Objetivo.  Schelling descubre tras el ser, el espíritu, como auténtico ser y fuente del devenir.  Pero siendo este espíritu independiente de nuestro "Yo".  Es de esta forma que llegamos al idealismo objetivo, expuesto principalmente por Schelling. 

Schelling partió del yo infinito de Fichte y de la sustancia Spinociana para armonizarlos con su yo Absoluto, dando origen al principio de infinitud objetiva.  La proposición de la cual parte toda ciencia es: “Yo soy yo”.  No hay sujeto sin objeto ni objeto sin sujeto y su enlace es la representación, pues el yo absoluto debe ser pensado.  El papel principal de la filosofía es resolver el problema de la existencia del mundo, y este sólo se resuelve teniendo en cuenta la identidad entre sujeto y objeto cuya distinción debe trascender el absoluto.

                                   4.  Idealismo Trascendental.  En el apriorismo de la forma vio Kant el carácter revolucionario de su filosofía.  Hasta ahora se admitió que todo nuestro conocimiento tenía que regirse por los objetos; Kant invierte los términos estableciendo que los objetos se han de regir por nuestro conocimiento.  Esto es lo que en Kant se conoce como su giro copernicano.

Además de fundar la matemática como ciencia, la Estética trascendental tiene otra consecuencia importantísima para Kant: «hemos probado suficientemente que todo lo que es intuido en el espacio o en el tiempo, esto es, todos los objetos de una experiencia posible para nosotros, no es otra cosa que fenómenos, es decir, simples representaciones que (...) no tienen fuera de nuestro pensamiento existencia fundada en sí» (Cfr. Crítica del Juicio).

Lo que quiere decir Kant es lo siguiente: sólo podemos conocer las cosas en la medida en que están sometidas a las formas de nuestra sensibilidad, y puesto que el espacio y el tiempo no son propiedades reales de las cosas sino algo puesto por el sujeto, es evidente que no podemos conocer jamás las cosas tal como son en sí mismas, sino sólo las cosas tal como nos aparecen. A lo que aparece al sujeto, Kant la llama "fenómeno", y a la cosa en sí, "noúmeno". Usando esta terminología, podemos resumir lo que venimos diciendo: no podemos conocer el noúmeno, sino sólo los fenómenos. Las cosas en sí, precisamente porque son en sí y no en nosotros, son incognoscibles.

A esta doctrina, según la cual conocemos todos los fenómenos como simples representaciones y no como cosas en sí mismas, Kant le da el nombre de "idealismo trascendental".

            D.  ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO

Hoy el idealismo está muy desvirtuado, porque con el avance de las ciencias y de la técnica en general, gana mucho más terreno lo que pueda demostrarse, lo tangible y matemático, incluso se utiliza el término idealista de manera peyorativa, dándole una connotación de lo que es ilógico, e imposible de realizarse.
El idealismo como un método científico es muy cuestionado en la actualidad, porque éste admite que lo que no puede verse puede ser comprendido; pero para el hombre de hoy lo que rige es "ver para creer", "ver para entender".

La idea sigue siendo una parte muy importante dentro de todas las ciencias, que es aceptada y colocada como importante, incluso fundamental, el problema radica en cómo pasar esas ideas a sustancias tangibles, cómo objetivarlas sin pasar al materialismo.

El idealismo contempla que el materialismo reduce el conocimiento, negando la parte espiritual, intangible; para el materialismo  el idealismo es un conocimiento etéreo, abstracto, difícil o imposible de objetivar.

Siguen existiendo disciplinas filosóficas, científicas, sociales y religiosas que fundan su conocimiento en el idealismo, el mundo teórico de estadísticas, consultas y especulaciones, estas disciplinas son cada vez menos válidas y más cuestionadas e ignoradas.

Podría decirse que el idealismo es sólo un referente, una meta proyectativa, pero no un medio concreto de conocimiento y verdad.  Hacia el idealismo apunta el hombre de hoy, pero sabiendo la imposibilidad de llegar hasta éste, cifra su verdad en el realismo u otros métodos empiristas o materialistas.

Ciertamente nuestro mundo no es idealista, si bien no se desconoce en absoluto, hay que admitir que no es la vía de conocimiento que satisface las expectativas y búsquedas del hombre actual.